Descripción
En la Escuela Octavio Salinas Cariaga de Coronel se identificó que una parte importante de los conflictos de convivencia y distracciones en clases estaba asociada al uso de celulares y redes sociales. Frente a esta situación, durante 2024 y 2025 la comunidad educativa desarrolló un proceso participativo para reflexionar sobre el uso de dispositivos móviles y acordar medidas de regulación. Este trabajo involucró a estudiantes, familias y equipos educativos, culminando con la actualización del Reglamento Interno y la implementación de un protocolo de uso de celulares durante la jornada escolar. La experiencia permitió fortalecer la convivencia educativa y promover un uso más responsable y formativo de la tecnología.
1. ¿Cuál es el problema o necesidad que busca resolver?
Además de los conflictos entre estudiantes, los equipos docentes observaban que el uso de celulares durante las clases generaba distracciones constantes e interrupciones en los procesos de enseñanza y aprendizaje, lo que afectaba el desarrollo de las actividades pedagógicas.
Frente a este escenario, surgió la necesidad de generar acuerdos claros y compartidos en la comunidad educativa para regular el uso de dispositivos móviles dentro del establecimiento, resguardando el bienestar, la convivencia y los espacios de aprendizaje.
En el año 2024, en la Red Territorial QUIÑENCO, donde participaban diversos establecimientos educacionales del territorio. El Liceo Yobilo, relata su experiencia exitosa la cual sirve de base para planificar y regular el uso de los dispositivos móviles dentro de la escuela.
2. ¿Cuál es la innovación educativa implementada?
Posteriormente, el tema fue abordado con madres, padres y apoderados en reuniones de curso, donde se compartieron las reflexiones surgidas con los estudiantes y se dialogó sobre posibles medidas para enfrentar la situación. Las familias manifestaron su disposición a apoyar una regulación del uso de dispositivos dentro de la jornada escolar.
El proceso continuó con espacios de conversación con el centro de estudiantes, directivas de curso y equipos educativos, además de una jornada institucional de análisis del Reglamento Interno de Convivencia Escolar. A partir de estas instancias se elaboró un protocolo que regula el uso de celulares y otros dispositivos tecnológicos durante la jornada escolar.
El protocolo fue aprobado por el Consejo Escolar y su implementación comenzó en julio de 2025, al inicio del segundo semestre, luego de haber sido socializado con estudiantes y familias.
3. ¿Quiénes participan en el proyecto?
Asimismo, las y los estudiantes participan en los espacios de reflexión y construcción de acuerdos sobre el uso de dispositivos móviles, mientras que las familias colaboran apoyando las normas establecidas y reforzando los acuerdos desde el hogar.
Este trabajo también se articula con el sostenedor, el Servicio Local de Educación Pública Andalién Costa, en el marco de las políticas de convivencia y bienestar educativo.
4. ¿Cuál es el rol de las y los estudiantes en el proyecto?
En estas instancias varios estudiantes reconocieron que el uso del celular se había transformado en un distractor para el aprendizaje y en un elemento que generaba conflictos entre compañeros. Estas reflexiones fueron consideradas en el proceso de construcción de acuerdos institucionales.
De esta manera, los estudiantes participaron activamente en el diálogo que permitió avanzar hacia una regulación compartida del uso de dispositivos dentro del establecimiento.
5. ¿Cuáles fueron los principales desafíos que se presentaron en las diversas etapas del proyecto?
Otro desafío importante fue construir acuerdos que fueran comprendidos y compartidos por toda la comunidad educativa, de modo que la regulación no se percibiera como una medida exclusivamente punitiva, sino como una acción orientada a mejorar el clima escolar y favorecer los procesos de aprendizaje.
Para enfrentar estos desafíos fue relevante generar espacios de diálogo con estudiantes, familias y equipos educativos, permitiendo que la comunidad comprendiera el sentido formativo de la medida, construyéndola y apropiándose de ella.
6. ¿Cuáles han sido los resultados?
Durante 2023 se registraron 103 activaciones del protocolo de violencia entre estudiantes, y más del 50% de estos casos se originaban en conflictos vinculados al uso de redes sociales y celulares. En 2024 estas activaciones disminuyeron a 40, lo que ya evidenciaba la necesidad de abordar el tema de manera más sistemática.
Tras la implementación del protocolo durante el segundo semestre de 2025, las situaciones vinculadas al uso de dispositivos móviles se redujeron significativamente. Durante ese periodo se registraron siete activaciones relacionadas con el uso de celulares dentro del establecimiento, todas correspondientes a la primera fase del protocolo, que contempla el retiro del dispositivo y su devolución al finalizar la jornada.
Además de esta disminución, el establecimiento ha observado una mejor convivencia entre estudiantes mayor disposición para interactuar y vincularse con el otro y una mayor claridad en las normas asociadas al uso de dispositivos móviles. La comunidad educativa ha mostrado una adecuada apropiación, comprendiendo que la aplicación implica responsabilidades compartidas entre estudiantes, familias y equipos educativos.
7. ¿Cuáles son las proyecciones o próximos pasos de la innovación?
Asimismo, se continuará fortaleciendo la socialización del protocolo con estudiantes y familias nuevas que se incorporen a la comunidad educativa, promoviendo la corresponsabilidad en su aplicación.
El establecimiento también busca seguir profundizando el trabajo formativo con estudiantes y apoderados en torno al uso responsable de la tecnología, reforzando la convivencia educativa, el bienestar socioemocional y la educación digital.